• Ayudamos al planeta y a tu factura de la luz

    En Arpe cuidamos nuestras acciones, procesos e impactos hacia el planeta y las personas. Por eso, hemos calculado la huella de carbono de toda nuestra empresa y la de algunos de nuestros productos, como las toallas de microfibra. Porque para ver y saber si un producto es sostenible, tienes que mirar toda la vida de éste y no sólo su material. 

    Así, Inèdit y Leitat nos presentaron un análisis del ciclo de vida de nuestra toalla de microfibra, según la ISO 14040-44: 2006. Para éste, se tuvieron en cuenta cinco etapas.

  • Materiales

    Nuestras toallas de microfibra están hechas de 100% poliéster con 30% de rPET reciclado.

    Fabricación

    Partimos de la base que nuestra fábrica en Arenys de Munt utiliza energía eléctrica de origen 100% renovable, contratado con la cooperativa SOM Energia. Después se calculó la energía de cortar, coser e imprimir la toalla, que fue del 0,017 kWh/toalla, y los gramos de cartón del embalaje.

    Distribución

    Se consideraron los kilómetros de dos vías distintas por dónde se distribuye la toalla: un 98,4% por carretera en Europa y un 1,6% por océano a América.

    Uso

    Para la fase del uso se contaron unos 150 lavados (que no representan los máximos) y un proceso de secado industrial. Así, estos datos se compararon con una toalla de rizo de algodón 100% y se reportaron consumos muy inferiores con la nuestra de microfibra: un ahorro del 58% de electricidad, 55% de agua y 40% de jabón.

    Ciclo de Vida

    Se consideró el escenario que, aunque las toallas sean reciclables, un 50% acabaría en un vertedero y un 50% en un incinerador. Con el embalaje, se consideró un 42% reciclado, un 21% en vertedero y un 37% en incinerador.

  • Nuestras toallas de microfibra 75 x 155cm tienen una huella de carbono de 2,70 kg de CO2 equivalente. Al utilizar energía renovable y un 30% de material reciclado, ésta se reduce en un 21%. Asimismo, la huella de carbono de nuestra toalla de microfibra es un 76% inferior al de una toalla de cotón de las mismas dimensiones. Además, el ahorro de energía, entre otros, es sorprendente, de un 58% con nuestras toallas.

    Este análisis nos sirvió para ver donde y como mejorar porque, obviamente, no somos perfectos. Así que, primer paso: reducir el impacto. Segundo paso: compensar lo que no podemos reducir. 

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